Los proyectos de naves industriales más sorprendentes

Los proyectos de naves industriales, lejos de lo que puedan parecer, no son proyectos que se hagan de forma automática, siendo todas idénticos entre sí. Por el contrario, lo habitual hoy en día, es que cada profesional quiera una nave personalizada que se adapte totalmente a las necesidades de su negocio, y que le permita desarrollar su actividad de una manera cómoda.

Pero también hay cada vez más preocupación por el exterior de la nave, sobre todo cuando se habla de naves a las que el cliente va a acudir, como es el caso de muchos hipermercados que no son otra cosa más que naves industriales de gran tamaño y con unas condiciones específicas.

Ofrecer soluciones imaginativas

Una nave puede ser construida de obra o puede ser prefabricada, levantando solo los cimientos y utilizando paneles a medida que se ensamblan. Cualquiera de las dos técnicas puede funcionar dependiendo del proyecto que se quiera llevar a cabo y también del presupuesto.

El papel del arquitecto está en crear un diseño que se adapte a las necesidades del cliente y en ser capaz de ofrecer las mejores soluciones sin exceder los límites económicos fijados, consiguiendo un resultado de calidad y que satisfaga. Pero siempre hay quienes van un poco más allá.

Podemos ver algunos casos muy sorprendentes de naves industriales, como es el caso de la Boeing Everett Factory, considerada la nave industrial más grande del mundo con sus 400.000 metros cuadrados y sus más de 13.000.000 de metros cúbicos. Perteneciente al gigante de la aviación Boeing, esta nave está situada en Washington, Estados Unidos.

El encanto de las naves industriales

Aunque para muchos son edificios fríos y sin alma, para otros las naves tienen un encanto que les hace rescatar los edificios antiguos para darles una nueva vida. En antiguas naves industriales restauradas se pueden encontrar hoy en día restaurantes, salas de fiestas e incluso locales comerciales modernos.

Todos tienen en común el conservar parte de la construcción original para permitir que se vea el encanto de las naves antiguas. Incluso hay casos en los que estas no se han reconstruido para conservarlas tal y como eran en su momento y alquilarlas para algo muy curioso, el rodaje de películas.

La próxima vez que en una película veas como escenario una vieja nave industrial, piensa que tal vez no sea un decorado sino un edificio real con mucha historia, que todavía quiere continuar contando cosas.