Aventurese a un viaje al fin del mundo

Costa da Morte es una tierra que parece estar llena de magia aun teniendo ese aterrador nombre y que sea el lugar que alguna vez fue conocido y considerado como el fin del mundo. En efecto, ha servido de inspiración a diferentes artistas, que con sus paisajes han tenido para soñar y enamorarse del lugar, al igual que todo aquel que lo viste, incluso cuando el clima no sea el mejor.

Ruta hasta el kilómetro cero

Malpica de Bergantiños: un punto de partida encantador; pasear entre sus calles y degustar en sus cazuelas cerca del mar es todo un lujo. Esta villa pesquera tiene un paseo marítimo sencillo pero acogedor. En el fondo del paisaje del lugar es posible observar las Islas Sisargas, las cuales son una reserva natural de increíble belleza, debido a que alberga una gran cantidad de especies consideradas en peligro en extinción.

Faro de Cabo Vilán, Camariñas: es probable que obtenga una de las vistas más sorprendentes que pueda apreciar en su vida. El imponente edificio en lo más alto del peñón guarda un centro de interpretación sobre naufragios, pues en sus aguas se dieron aproximadamente más de 60 en un solo siglo. Ver el faro cuando la mar se embravece es un espectáculo abrumador, las olas rompen contra las rocas, se levanta muy alta el agua y se genera una especie de espuma fascinante.

Santuario de Muxía: frente a esta iglesia dedicada a la Virgen da Barca solo hay un suelo de rocas hecho naturalmente y el santuario está ubicado a escasos metros del mar; por eso, al agitarse el agua sus oleadas llegan bastante cerca de la entrada al templo. En este espacio es posible respirar profunda paz, ya que no se escucha algún otro ruido más que el oleaje.

Praia de Nemiña: es una enorme playa adorada por los surfistas, gracias a las magníficas olas que ofrece para deportistas de todos los niveles. Además lo blanco de su arena en contraste con el azul del mar y el verde de los prados cercanos, le convierten en una postal; incluso es posible ver vacas gallegas pastando cerca.

Cabo de Finisterre: es donde según los antiguos romanos y griegos ubicaban el fin del mundo cuando se creía plana, se decía que el horizonte era en realidad el borde del abismo, donde habitaban monstruosas criaturas. En la actualidad es el fin, pero del camino de Santiago; según la tradición los peregrinos dejan allí su última ofrenda y antes solían quemar las pertenencias usadas en el trayecto.

Por todo lo descrito hasta ahora se puede deducir que aunque se llegue al fin de algo, es posible ver un nuevo camino lleno de oportunidades. Manteniendo su vehículo a tono podría llegar realmente al fin del mundo; consultando un despiece vía online los repuestos no le costarán demasiado y tendrá para seguir rodando.